Viajes, nieve y...vida

El viaje a Palma del jueves tuvo un poco de todo...para empezar, el día anterior olvidé imprimir el billete electrónico en la oficina, por lo que tuve un problema al llegar a casa...y es que mi impresora está metida en un armario y hacía meses que no la utilizaba. Además, esa tarde estuve con T., fui a acompañarle a comprar comida, es curioso como algo tan aburrido como puede ser hacer la compra puede resultar finalmente algo tan divertido...qué charla nos dio la cajera con lo de las tarjetas con chip y sin chip...
El caso es que al llegar a casa, a las quinientas como siempre, y teniendo que madrugar al día siguiente, saco la impresora del armario y me dispongo a conectarla. Una vez conectada, le doy a imprimir. No hay tinta. Fantástico...cambio los cartuchos y se atasca...a todo esto yo sin preparar las cosas para el día siguiente...total que resuelvo dejar la impresión para el día siguiente desde el ordenador de mi hermana, que sí que tiene impresora y funciona...
Dormí fatal. A las 3 de la mañana estaba despierto. Me suele pasar que antes de coger un avión me pongo muy nervioso. A las 6 ya estaba en pie y con todo preparado. Por suerte mi hermana madrugó y aproveché para imprimir el billete electrónico y salir, puntual, a las siete de la mañana para el aeropuerto.
El trayecto hasta el aeropuerto (aprox. unos 44 kilómetros rodeando Barcelona) fue un infierno. Para empezar no podía salir del pueblo porque a esa hora ya había atasco. Que raro, pensé. Pero luego, después de dar un rodeo y de haber perdido unos valiosos minutos, y habiendo entrado en la autopista, me dí cuenta que aquello no iba a ser tan fácil...estaba todo lleno de tráfico, coches y camiones por todas partes...
Un poco más adelante el gran sobresalto del día: estuve a punto de tener un accidente de coche. Lo típico...con los nervios de la mañana dos conductores se picaron por un "yo no te quiero dejar pasar y yo te tengo que adelantar porque sí". Resultado: uno de ellos frena de golpe y los que ibamos detrás...pues también. A mí me salvó haber guardado la distancia de seguridad. Al que iba detrás también, pero el que iba detrás suyo...oí el frenazo y el golpe seco contra el que iba detrás mío...yo seguí mi camino, pero detrás quedaron todos parados...yo quedé temblando.
Pero el resto del camino fue igual...en atasco...con nervios, mirando el reloj todo el rato, haciéndome a la idea de que perdía el avión. Al final, por suerte pude llegar a tiempo (casi una hora y seis minutos después de salir de casa) y allí me encontré a M. y a S. Llegué temblando aún por el susto en la carretera...
El chico de facturación además de lento...no se enteraba de nada, por él casi no llegamos a embarcar. Ya en el avión me dio un bajón de sueño...pero el vuelo es corto y apenas en 30 minutos estábamos allí.
En Palma hacía bastante frío. Nos vinieron a buscar y de allí al local nuevo. Aunque pasamos por una pequeña pastelería para recuperar fuerzas (ese café con leche me sentó muy bien). De ahí al local viejo a hacer el reportaje fotográfico...y hacer repaso con los compañeros. La de cosas que descubrí por allí...
De ahí a comer a un buffet. De chinos...esto está plagado de chinos. Están en todas partes, como no son pocos...lo mejor es que cuando nos sentamos a comer sonaba de fondo Depeche Mode - Enjoy The Silence, y se lo dije a M. que no se había dado cuenta y le hizo ilusión.
M. nos trajo ensaimadas, que luego pagó S. A mí no me dejaron pagar como siempre. De hecho ni comer la ensaimada porque la he traido a casa y ya casi se la han comido entera, yo apenas un trocito...
La vuelta fue muy tranquila...a pesar de estar sentados al lado del motor del avión. Y luego hacía un frío fuera. Fui directo a casa aunque hubiese preferido poder hacer lo que en días llevaba en mente...
El viernes fue un día de perros, todo fueron problemas. Es duro ver a compañeros llorar, pero yo diría que es algo que lleva aparejado el puesto de trabajo, sobretodo cuando tratas con personas...aunque odio tener que admitir que me he acostumbrado a estas reacciones. Al trabajo nunca se debería venir a sufrir...
Por la noche me llamó T. y aunque llovía a mares, bajé a su casa y allí estuve hasta casi las 4 de la mañana. Aunque llevaba una hora diciéndole que quería volver a casa porque tenía sueño...no me dejaba marchar jeje. Me lo pasé genial, pero yo todavía tenía sueño desde que el día anterior no dormí todo lo bien que uno hubiese deseado. La vuelta a casa transcurrió bajo un aguacero...

El sábado y tras dormir unas buenas horas...me levanté con una gran sorpresa: estaba nevando!!!! aquí la prueba...
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Estuvo más de media hora nevando bastante fuerte...luego solo lluvia, pero fue un rato genial...entre las charlas del msn y la nieve, arriba y abajo haciendo fotos y videos.
Y es que el sábado fue un día...especial, excepcional. Por la noche cena en el "janderklander" (lo bauticé así...y así se queda jajaja), esta vez probé el Sajonia, que estaba delicioso, pero que llena tantooo...nos olvidamos los paraguas en los coches...y yo tuve que echar mano de mi gorro...
De ahí al cine a ver Munich, de Steven Spielberg...

El momento de esperar a entrar al cine Comedia fue inenarrable...ataques de paraguas...lluvia...y es que hacía siglos que no hacía cola para entrar al cine, me sentía rarísimo!.
La verdad es que la película a mí me gustó mucho, de hecho de las ultimas de Spielberg es de las que más me ha gustado, junto con La Terminal. Fueron casi 3 horas de película, pero que disfruté segundo a segundo...
Al salir no llovía, pero a los pocos segundos empezó a apretar de nuevo...y buscando un sitio donde tomar algo y cobijarnos acabamos casi sin quererlo, en medio del Raval, en el London Bar para ser más exactos. Es un bar sencillo, pero que tiene actuaciones en vivo. No había ido nunca, y la verdad es que me encantó el sitio. Había una buena banda de músicos, la chica cantaba muy bien (hicieron una versión de Sting, de su We'll Be Together del 87 en clave jazz) pero lo mejor de la noche en el local fue aquel tipo de la camisa blanca que llevaba su propia coreografía...era espectacular verle, nos reimos tanto...y cuando la chica que cantaba pidió colaboración él a toda costa quería subir...pero pedía colaboración femenina. Una pena porque hubiera dado lo que fuese por verlo allí arriba. Que desinhibición!!! que poco sentido del ridículo!!! un showman en toda regla...hay que volver.
Recuerdo, ya al final de la noche, que a eso de las 5 de la mañana bajo un monumental aguacero vagaba por Paseo de Gracia, que estaba desierto, sin paraguas, con un gorro y la chaqueta como unica protección y buscando una entrada al parking porque todas estaban cerradas. Pero no sentía la lluvia, no sentía frío, no sentía dolor en los pies, ni los pantalones mojados...nada de eso. Estaba como perdido en imágenes, en sensaciones, en emociones y un calor dentro de mí me protegía de toda amenaza...y puedo decir que muy pocas veces me he sentido así...
Y hoy el día ha transcurrido con la misma sensación...y he descubierto que no se puede explicar con palabras.
Mi canción de la noche, pues es la siguiente, lleva acompañándome desde hace un buen rato. Y con permiso de Martin Gore que le ha disputado el trono esta noche...
Canción de la noche: Chris Isaak - Wicked Game.
Y el video, dicen que uno de los más sexies de la historia...en todo caso una gran canción.
Feliz noche a todos.

















