THE Wall

El muro. Ese muro que creamos alrededor nuestro. Para protegernos. O para aislarnos. Ese muro que construí, a marchas forzadas y que día tras día, golpe a golpe intento ir derribando e intentando reducir a escombros. Aún quedan muchos ladrillos, pocas herramientas, pero mucha voluntad. Y a veces el poder de la mente es más eficaz que el poder de la fuerza.
Un muro no se crea en un día. Es fruto de muchos acontecimientos a lo largo de la vida. No voy a enumerarlos, no tengo la menor intención. La mejor manera de derribar un muro a veces es olvidar o no pensar en los motivos que hicieron que cada uno de esos ladrillos fuesen colocados. Así poco a poco ese muro va desapareciendo, como arrastrado por el viento, como si un velo transparente lo cubriese y a través de él pudieses observar lo que hay detrás…
El mito de ese muro intangible también ha sido tratado en la música. Cómo no, me refiero a ese ejemplo de ópera rock, al disco conceptual The Wall, para muchos la cima artística del grupo británico Pink Floyd. Dando vueltas al tema, hace unos días, y medio celebrando que hace 10 años mi hermana mayor me regaló este disco, volví a recuperarlo, y me acompaña estos últimos días sonando en mis oídos.
Roger Waters, bajista del grupo y que poco a poco, desde mediados de los setenta hasta principios de los ochenta, cada vez más, había ido adquiriendo el papel de líder de la banda, fue el instigador principal de esta obra. Decepcionado y hastiado por la fama, por la alienación de la estrella de rock, ídolo de masas, frente a las multitudes que se congregaban en sus conciertos, poco a poco en su cabeza, el concepto de The Wall iba forjándose y dejaban fluir no sólo este sentimiento (fácilmente detectable ya en la gira de Animals, con aquél desafortunado incidente durante un concierto en Montreal en 1977 cuando hizo subir a un espectador y le escupió en la cara…) sino también sus fantasmas personales y también la experiencia, siempre presente en las obras de la banda, de Syd Barrett, ex líder y principal compositor del primer disco de PF, el grandísimo The Piper At The Gates At Dawn.
El disco (1979), y posterior película (1982), transcurre desde el nacimiento del personaje principal, Pink, hasta su “renacimiento” tras la destrucción del muro, creado por él mismo a través de sus propias vivencias y su “autobuscada” soledad y aislamiento. A través de cada una de las canciones que componen el disco, se explica el nacimiento de Pink, la pérdida del padre (el padre de Roger Waters murió en la Segunda Guerra Mundial) que le provoca angustia y dificulta su capacidad para amar, la represión en su etapa escolar, la actuación de una madre ultraprotectora y que además de sobreprotegerle le transmite sus miedos y angustias, la búsqueda de la sexualidad, el matrimonio, la infidelidad de la pareja, el aislamiento y el nacimiento de una estrella de rock, el proceso de alienación (la mítica Comfortably Numb, dicen que basada en un momento de la gira de Animals, en el que Roger Waters siente un dolor estomacal muy fuerte y es tratado por médicos para poder resistir el dolor, unido a su distancia con el público…ese dolor estomacal era producido por una hepatitis), el surgimiento del Pink fascista y dictatorial, las drogas (esa Run Like Hell inmensa), la culminación del muro creado entorno a sí mismo, y el darse cuenta de que necesita salir…y su definitiva destrucción…
…y curiosamente todo este proceso pensado como un ciclo, como una permanente vuelta al inicio, de levantar y destruir muros, esos muros que levantamos a lo largo de nuestras vidas. Pensado como un ciclo porque el disco termina con un acordeón (creo que es un acordeón, no he leido los créditos jeje, me parece que no pone qué instrumento es) y Roger Waters susurrando “Is This Were…” y el disco comienza con el resto de la frase “…We Came in?” y el acordeón sigue sonando…una de las muchas sorpresas que encierra esta obra…
…como el famoso mensaje secreto que se escucha en el primer minuto de la enigmática canción Empty Spaces, un mensaje que puede ser entendido si se escucha el disco hacia atrás (al revés), y que viene a decir algo así como “Felicidades, acabas de descubrir el mensaje secreto. Por favor envia tu respuesta al Viejo Pink Cuidador del rancho Funny, Chalfont Roger, Carolina en el telefono". Muchos han querido ver en este mensaje connotaciones satánicas, ya que Old Pink puede ser traducido por Viejo Rosa, o sea, el diablo. Sin embargo Old Pink no es más que Syd Barrett, que por aquella época estaba internado en un una clínica en Chalfont. Una entrañable broma.
La posterior película, protagonizada por Bob Geldof (sí, sí, el responsable de Live Aid y Live 8 y la mundialmente conocida Do They Know It’s Christmas?) presentaba variaciones en las canciones, incorporando Where The Tigres Broke Free (quizás la más sentida de las canciones de Roger Waters y posteriormente incluida en The Final Cut, explicando la muerte de su padre) cambiando Goodbye Blue Sky a otro momento de la película y eliminando la grandiosa Hey You!...De la película se pueden decir muchas cosas; como concepto e idea me parece muy muy interesante. Tiene muchos críticos porque adolece de muchas cosas, principalmente también es un ejercicio de egocentrismo del propio Roger Waters, entre otros muchos defectos…diría que es solo para fans y mentes inquietas.
Me he puesto a leer y vaya…hoy he soltado un buen rollo. Y creo que me he dejado muchas cosas por explicar…suele sucederme cuando algo me gusta mucho…
Ahora voy a comer…estoy muy dormido…deseando que lleguen las siete, llegar al coche, encender la radio y escuchar, mientras doy gas y me dirijo a la city, la canción del día…ideal para este momento…
Canción del día: Pink Floyd – Run Like Hell.
Feliz tarde y noche…
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